La ciudad de Termas de Río Hondo quedó sacudida por un crimen que conmociona a la provincia. El cuerpo de Ramona Emilia Medina, de 65 años, fue hallado calcinado, mutilado y envuelto en una frazada detrás de un cementerio, tras una intensa búsqueda iniciada el 15 de febrero.
Medina, vecina del barrio Agua Santa, había salido de su casa para asistir a los corsos de la ciudad y nunca regresó. Su familia denunció la desaparición y se activó el protocolo de Búsqueda de Personas, con difusión de imágenes y datos para ubicar testigos.
Un remisero aportó un testimonio clave: relató que esa madrugada recibió un pedido de viaje desde un domicilio en el barrio Herrera El Alto, donde vio a un hombre intentando sostener a una mujer. Pensó que ambos estaban ebrios y se negó a trasladarlos.
Con esa información, el fiscal Gustavo Montenegro ordenó un allanamiento en el domicilio señalado. Allí se secuestraron dos teléfonos celulares, uno presuntamente perteneciente a la víctima, y se detuvo a un hombre de 38 años identificado por las iniciales L.R.B..
Tras ser interrogado, el sospechoso aportó datos que permitieron a la Policía localizar el cuerpo de Medina. El hallazgo confirmó el peor desenlace y abrió una investigación por presunto femicidio.
Las autoridades informaron que el cadáver presentaba mutilaciones en extremidades y cabeza, aunque se investiga si fueron provocadas por el fuego o por animales en la zona.
El caso generó conmoción en la comunidad y puso en alerta a la Justicia, que ahora deberá esclarecer las circunstancias del crimen y determinar la responsabilidad del detenido.