“Fate es una empresa de capitales argentinos que durante más de ochenta años generó empleo de calidad, desarrolló proveedores locales, exportó tecnología y contribuyó al entramado productivo del país. Esa identidad nos define y nos acompañará en los desafíos que se presenten hacia adelante”, expresó la firma.
La compañía ya había advertido sobre su delicada situación en mayo de 2024, cuando despidió a 97 trabajadores por la “sostenida pérdida de competitividad exportadora”. En aquel comunicado, señaló factores como la sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias, infraestructura deficiente, baja productividad y elevada conflictividad gremial.
En 2022, Fate protagonizó un duro conflicto con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna), que paralizó las plantas de las tres fabricantes nacionales. En ese momento, Javier Madanes responsabilizó al gremio y habló de un “neo-anarquismo que impide producir”.
El cierre definitivo deja en suspenso el destino del predio industrial de 40 hectáreas, con capacidad para producir más de 5 millones de cubiertas por año. La decisión marca el final de una empresa emblemática del sector y refleja las dificultades de la industria nacional frente a la competencia externa.