Sobre el cierre, Atlético encontró un descuento que solo sirvió para decorar el resultado. Un penal sobre Marcelo Estigarribia fue cambiado por gol por Martín Benítez, pero la reacción llegó demasiado tarde y no alteró el desarrollo ni el ánimo final.
La derrota deja a Atlético Tucumán en una situación incómoda, no solo por la tabla sino por la imagen. La falta de solidez defensiva, la escasa generación de juego y la fragilidad fuera del Monumental son síntomas de un equipo que no logra consolidarse. Ahora deberá reponerse rápidamente, ya que en la próxima fecha recibirá a Racing Club con la obligación de cortar la inercia negativa y reencontrarse con su identidad ante su gente.
Belgrano, en cambio, celebra. Con autoridad y contundencia, estiró su invicto a siete partidos y se subió a la cima de la Zona B, confirmando que atraviesa un presente sólido y ambicioso. En Córdoba hubo un equipo que supo cómo jugarlo y otro que sigue sin encontrar el rumbo.