El precio del combustible para aviones pasó de un rango de US$85-90 por barril a valores que llegaron a US$150-200, más del doble de lo registrado a comienzos del año. La suba responde a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y a problemas en el suministro energético global.
El presidente de YPF y CEO de Aerolíneas, Horacio Marín, aseguró que la compañía mantiene un “compromiso honesto con los consumidores” y que no habrá “cimbronazos” en las tarifas. Explicó que se utiliza un sistema de promedios móviles para suavizar las variaciones y que la medida será revisada según la evolución del mercado energético.
El encarecimiento del petróleo llevó a varias aerolíneas internacionales a aplicar ajustes similares. Qantas, Air India y Cathay Pacific ya anunciaron incrementos en sus tarifas, mientras que Thai Airways y SAS evalúan subas de entre 10% y 15%.
El combustible representa entre 25% y 40% de los costos de explotación de las aerolíneas. En este escenario, Aerolíneas Argentinas busca amortiguar el impacto en su estructura financiera y preservar la operación, mientras monitorea la evolución del mercado para definir la duración del recargo.