El sacerdote detalló que la institución tiene a su cargo 90 residentes en situación de vulnerabilidad y que 85 familias dependen de los ingresos del personal. “Hace cuatro meses hemos agotado todas las reservas y actualmente estamos endeudados con proveedores”, agregó.
Jaldo remarcó que la asistencia provincial debe entenderse como una inversión social: “Lejos de ser un gasto, es una inversión que permite sostener la calidad de vida de quienes están allí albergados”. Además, adelantó que se continuará trabajando en soluciones de fondo para estabilizar la economía del Cottolengo.
Finalmente, Mela se mostró moderadamente optimista: “Con esta ayuda de la Provincia, junto al acompañamiento de la Legislatura y el vicegobernador, creemos que vamos a poder seguir adelante, aunque ajustándonos mucho”.