El proceso despertó interés de grupos internacionales. El Grupo México, a través de su filial estadounidense, ya anticipó que analiza participar bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). “Estamos proyectando una inversión de hasta USD 3.000 millones para rehabilitar la infraestructura y modernizar el equipo. Serán inversiones graduales”, declaró Bernardo Ayala, CEO de la compañía.
El Belgrano Cargas es estratégico para el noroeste argentino, con ramales que atraviesan Tucumán, Salta, Jujuy y Santiago del Estero, y transportan productos como soja, maíz, azúcar, melaza y cítricos hacia los puertos del Gran Rosario. La llegada de capitales privados busca reducir los tiempos de traslado —hoy de hasta 7 días, con una meta de 3— y aumentar la participación del ferrocarril en el transporte de cargas, actualmente en torno al 5% en Argentina, frente a porcentajes mucho más altos en países como México y Estados Unidos.
El informe también reveló pérdidas en firmas como Casa de Moneda S.A.U. ($37.554 millones), AySA ($18.001 millones), YCRT ($17.044 millones) y Fadea ($16.137 millones). Además, se registraron recortes de personal: Operadora Ferroviaria despidió a 2.404 trabajadores, el Correo Argentino a 663 y la Casa de Moneda redujo su planta en 537 empleados.
La privatización de Belgrano Cargas se presenta como una apuesta para sanear las cuentas públicas y modernizar un sector clave para la logística nacional, aunque con un fuerte debate sobre el impacto social y económico que tendrá en las provincias del norte.