El esquema, sin embargo, no contempla otras variables que influyen en el precio final de los combustibles, como los impuestos, el valor de los biocombustibles o la cotización del dólar. YPF, que lidera el mercado con el 55% de participación en ventas de combustibles, suele marcar el ritmo que luego siguen las demás empresas del sector para mantener la competitividad.
Hasta ahora, la nafta y el gasoil acumulan un aumento promedio del 25% desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, lo que provocó que, por primera vez en gran parte del país —excepto la Patagonia—, la súper y el gasoil superen los $2000 por litro. Esta escalada presiona al alza otros precios de la economía, y el ministro de Economía, Luis Caputo, admitió que la inflación de marzo estará por encima de lo esperado debido al efecto directo de los aumentos en los combustibles.
Para entender el contexto, el precio del crudo internacional, que antes del estallido de la guerra en Medio Oriente estaba en torno a US$72 por barril, cotiza actualmente cerca de US$107, lo que representa un salto del 48,6% desde fines de febrero y un aumento acumulado del 75,4% desde principios de año (US$61,27 cerró el Brent en 2025). Según Matías Cattaruzzi, Senior Equity Analyst de Adcap Grupo Financiero, durante 2025 el combustible local quedó por encima de la paridad de importación en la última parte del año, lo que dio margen a la suba de los combustibles en las primeras semanas del conflicto en Irán.
Con este acuerdo, las petroleras buscan contener el efecto dominó de los combustibles sobre el resto de la economía y dar previsibilidad a los precios en un contexto de alta volatilidad internacional.