El informe de la Dirección de Estadística de la Provincia (DEP) detalla que un “Hogar Tipo 2”, compuesto por dos adultos jóvenes y dos menores en edad escolar, necesitó ingresos de $1.205.941 para no caer en la pobreza. En términos diarios, esto equivale a casi $40.200 destinados únicamente a sostener la vida cotidiana. Para evitar la indigencia, el mismo grupo familiar debió reunir $608.155 mensuales, cifra que cubre solo los requerimientos nutricionales mínimos.
El panorama acumulado del año muestra que la canasta alimentaria escaló un 14% desde diciembre de 2025, mientras que la total registra un alza del 11,4% en el primer trimestre. En comparación interanual, el costo de alimentarse se disparó un 35,4%. Pese a la dureza de los números, el 3,8% de marzo representa la suba mensual más baja desde noviembre.
La comparación con el Gran Buenos Aires (GBA) revela otra dimensión del problema. Según el INDEC, allí la canasta total para un hogar tipo asciende a $1.434.464, es decir, un 18,9% más cara que en Tucumán. La brecha de más de $228.000 marca que, aunque el costo nominal de vida es menor en la provincia, la presión sobre los ingresos locales sigue siendo crítica.
En este contexto, la actualización de los ingresos promedio no logra acompañar el ritmo del encarecimiento de los bienes básicos, dejando a gran parte de la población en situación de vulnerabilidad.