Durante el tramo electoral de ese año, los particulares retiraron en términos netos unos u$s5.458 millones entre julio y octubre, mientras que en los cuatro meses siguientes el monto se redujo a u$s2.362 millones. A la oferta cambiaria también contribuyen las colocaciones corporativas en dólares y el ingreso estacional de la cosecha gruesa.
En paralelo, un informe de FocusEconomics —seguido por bancos y fondos— proyecta un sendero de suba gradual para el dólar oficial en 2026 y 2027, en un contexto de devaluación administrada. El consenso de más de 40 consultoras y entidades financieras estima que el tipo de cambio cerrará 2026 en $1.699,2 y alcanzará $1.956,6 en diciembre de 2027. De mantenerse esa trayectoria, podría superar los $2.000 en los primeros meses de 2028.
La proyección mes a mes para lo que resta de 2026 anticipa un deslizamiento moderado: abril $1.492, mayo $1.540, junio $1.593, julio $1.630, agosto $1.650, septiembre $1.670, octubre $1.680, noviembre $1.690 y diciembre $1.699.
Con el dólar aún lejos del techo de la banda, el Gobierno sostiene una de sus principales anclas nominales. El mercado seguirá atento a dos variables clave: la evolución de la inflación y la capacidad del Banco Central para seguir acumulando reservas sin perder estabilidad cambiaria. Ambos factores serán determinantes para validar o tensionar las proyecciones de deslizamiento gradual.