Después de once meses de subas consecutivas, abril podría convertirse en un punto de inflexión para la economía argentina. Las estimaciones privadas y oficiales anticipan que el índice de precios se ubicará por debajo del 3%, lo que marcaría la primera desaceleración desde mayo de 2025.
El consenso indica que el 3,4% de marzo fue el pico del ciclo inflacionario, impulsado por la suba del dólar, el encarecimiento de la carne y el impacto internacional de la guerra en Medio Oriente. Con esos factores perdiendo fuerza, abril muestra otro escenario. Desde la consultora Equilibra señalaron: “Pasados los shocks, se consolida la desinflación”, proyectando un 2,4% mensual. Analytica estima 2,8%, mientras que EcoGo ubica el índice en torno al 2,5%, destacando que la desaceleración en alimentos es el principal contrapeso.
La estabilidad en el precio de la carne aparece como factor clave, junto con la absorción del aumento de combustibles y un tipo de cambio en baja. Incluso algunos rubros aportaron alivio: frutas, verduras, ropa y nafta registraron bajas que ayudaron a contener el índice general.
El Banco Central también transmitió optimismo. Según su medición interna, la inflación “subyacente” se mantiene en torno al 2% mensual, al excluir componentes volátiles. El vicepresidente de la entidad sostuvo que “el impacto de los shocks externos es visible, pero la política fiscal y monetaria actúa como reaseguro”.
Sin embargo, el panorama anual aún genera cautela. Algunas proyecciones privadas anticipan que la inflación de 2026 podría cerrar levemente por encima del 31,5% registrado en 2025. Por ahora, abril ofrece la primera señal concreta de desaceleración tras meses de presión sobre los precios.