El modelo de Dr. Ahorro, de origen mexicano, se basó en la venta de medicamentos genéricos y económicos, orientados a consumidores sin cobertura médica. La estrategia le permitió crecer rápidamente en los primeros años, pero en el último tiempo la empresa acumuló deudas por unos USD 10 millones en contingencias laborales, cerca de USD 5 millones en cargas sociales y alrededor de USD 4 millones con proveedores y laboratorios. El deterioro financiero derivó en góndolas vacías, problemas de abastecimiento y despidos masivos.
Locales históricos como Corrientes y Larrea, Constitución, Puente Saavedra y Villa Devoto dejaron de funcionar, mientras que en el interior también cerraron las sucursales de Córdoba, Salta y Mendoza. La firma aún conserva una droguería en Chacarita y algunas habilitaciones, aunque su continuidad es incierta.
Dr. Ahorro pertenece al empresario mexicano Xavier González Zirión, dueño de la cadena El Fénix. Su principal competidor, Dr. Simi, fundado por Víctor González Torres, intentó instalarse en Argentina en 2006, pero se retiró dos años después por las regulaciones locales.
La salida de Dr. Ahorro marca el final de una propuesta que buscó posicionarse como alternativa accesible en el mercado farmacéutico argentino. La crisis interna y el fracaso de las negociaciones para vender la operación local profundizan la incertidumbre sobre el futuro de la marca y de los trabajadores afectados.