“La gestión de Jaldo es desastrosa. Chahla está dedicada al maquillaje. La ciudadanía no está feliz”. Con esa definición, el concejal capitalino Federico Romano Norri convirtió su visita al programa “
Parte de Prensa” que se emite en
Radio Mía 101.1 y en su canal de youtube
@MiaTucumanHD, en una de las entrevistas con elevado voltaje político.
Lejos de un discurso técnico o institucional, Romano Norri construyó una crítica demoledora al presente de Tucumán: habló de un Estado “gigantesco e ineficiente”, denunció falta de controles sobre los empresarios del transporte, acusó al oficialismo de sostener estructuras agotadas y describió una provincia atravesada por la angustia social, el deterioro urbano y la pérdida de expectativas.
“La ciudadanía perdió la esperanza. El que no tiene trabajo vive angustiado y el que tiene trabajo tampoco llega a fin de mes”, afirmó.
Un puente de 1923 para una ciudad que colapsó
El eje inicial de la entrevista fue la presentación de un ambicioso proyecto para ampliar el puente ubicado sobre avenida Sarmiento y Catamarca, uno de los principales accesos entre el oeste tucumano y el microcentro capitalino.
“La ciudad creció exponencialmente con una infraestructura muy chica y con un parque automotor enorme. Hoy avenida Sarmiento tiene tres carriles antes del puente y tres carriles después del puente, pero cuando llegas ahí quedas reducido a un carril y medio. En horarios pico directamente colapsa”, describió.
Romano Norri explicó que el proyecto fue trabajado junto a su equipo de arquitectos e ingenieros, y que los estudios preliminares determinaron que la estructura actual soporta técnicamente el ensanchamiento.
“El puente fue construido en 1923 y está hecho con una calidad impresionante, como las obras de antes”, afirmó.
La propuesta contempla ganar casi 1,75 metros sobre ambos laterales para generar dos carriles completos por mano, además de sendas auxiliares para motos y bicicletas.
También prevé incorporar pasarelas peatonales flotantes mediante técnicas modernas de ingeniería para evitar sobrecargar la estructura original.
“El peatón hoy cruza prácticamente con miedo. Las veredas son extremadamente angostas y mucha gente evita pasar caminando porque siente inseguridad”, sostuvo.
El concejal remarcó que el puente concentra diariamente gran parte del tránsito proveniente de Yerba Buena, Villa Carmela y distintos sectores del oeste tucumano que ingresan hacia las cuatro avenidas principales de San Miguel de Tucumán.
“Queremos darle fluidez al tránsito, reducir tiempos de espera y recuperar urbanísticamente toda esa zona”, explicó.
Pero además utilizó el proyecto como símbolo de una crítica mucho más profunda sobre la falta de obras estructurales en la provincia.
“Uno trasciende por las obras que deja y por cómo mejora la calidad de vida de la gente”, lanzó.
El transporte fracasó
El tramo más explosivo de la entrevista llegó cuando Romano Norri habló del sistema de transporte público y adelantó que votará en contra de cualquier nuevo aumento del boleto.
“El bolsillo de la gente dice basta. Yo no voy a acompañar ningún aumento independientemente del monto”, aseguró.
El edil sostuvo que las empresas reciben asistencia millonaria del Estado provincial y municipal sin controles reales ni rendiciones claras.
“Hemos pedido auditorías internas y auditorías externas y nunca aparecieron. No sabemos qué hicieron con la plata que recibieron”, denunció.
Luego endureció todavía más el discurso. “Hay especulación y timbas financieras. Estamos hablando de miles de millones de pesos. Reciben fondos públicos, los ponen a trabajar financieramente y después nadie explica dónde termina esa plata”, disparó.
Romano Norri aseguró que el sistema de transporte “fracasó” y lanzó una de las frases más duras de toda la entrevista.
“Es como poner plata en un saco roto. Todo lo que el Estado pone arriba se termina perdiendo abajo porque el sistema fracasó”, afirmó.
El edil enumeró cifras concretas para demostrar el deterioro del servicio. “Sólo el 11% de los colectivos tiene rampas para discapacidad, apenas el 23% tiene calefacción y sólo el 32% aire acondicionado. Las frecuencias deberían ser de cinco a ocho minutos y la gente espera 45 minutos o una hora”, cuestionó.
Mientras tanto, dijo, miles de tucumanos modificaron su manera de trasladarse simplemente para poder llegar a horario a trabajar o estudiar.
“La gente migra al Uber Moto porque necesita llegar al trabajo. Porque el colectivo dejó de funcionar correctamente”, sostuvo.
También apuntó contra las viejas uniones transitorias de empresas y el sistema de contrataciones precarias que durante años sostuvo el esquema del transporte tucumano.
“Las empresas quebradas seguían prendidas del sistema a través de las UTE. Hoy ni siquiera existen instrumentos firmes para exigir rendiciones porque muchos contratos están vencidos”, denunció.
En ese contexto defendió su proyecto para declarar al transporte público como servicio esencial.
“Si quieren ir al paro tienen derecho constitucional a hacerlo. Pero la gente también tiene derecho a llegar al trabajo, a la escuela o al hospital. Tiene que haber prestaciones mínimas obligatorias”, afirmó.
Chahla está dedicada al maquillaje
Las críticas hacia la intendenta
Rossana Chahla fueron constantes durante toda la entrevista.
“La gestión de Rossana Chahla demuestra que está dedicada al maquillaje”, disparó.
Aunque reconoció que existe actividad y presencia municipal, Romano Norri consideró que las prioridades de la gestión están equivocadas.
“Hay muchas ferias, muchos eventos, mucha puesta en escena, pero las obras estructurales que necesita San Miguel de Tucumán no aparecen”, cuestionó.
También criticó el estado de los servicios públicos y la situación urbana de la capital.
“La basura sigue siendo un problema crónico, las calles están destruidas y los barrios siguen esperando soluciones reales”, afirmó.
Para el dirigente radical, la discusión de fondo pasa por la ausencia de planificación e infraestructura.
“No se puede administrar una ciudad solamente desde la estética. Tucumán necesita obras, servicios y planificación urbana seria”, sostuvo.
No alcanza con sostener la paz social
Las declaraciones más fuertes estuvieron dirigidas al gobernador
Osvaldo Jaldo. “La gestión de Jaldo es desastrosa”, sentenció.
Aunque reconoció capacidad política para garantizar estabilidad y pago de salarios, Romano Norri sostuvo que la provincia atraviesa un proceso de deterioro estructural cada vez más profundo.
“No alcanza con sostener la paz social si Tucumán no tiene futuro”, afirmó.
El concejal describió una provincia paralizada, sin obra pública, sin generación de empleo privado y con una ciudadanía golpeada económicamente.
“La angustia se nota en el lenguaje gestual de la gente que camina por Tucumán”, lanzó.
Romano Norri también cuestionó el tamaño del aparato estatal y el funcionamiento histórico del sistema político provincial.
“Si el 82% de los recursos se destina al pago de salarios, ¿cómo haces infraestructura? ¿Cómo invertís en obra pública? ¿Cómo generas crecimiento?”, preguntó.
Luego avanzó sobre uno de los núcleos más sensibles del poder tucumano. “El peronismo acomodó familias enteras dentro del Estado. Se construyó un aparato gigantesco, ineficiente y sin controles reales de idoneidad”, disparó.
El dirigente radical reclamó además reformas profundas del sistema político tucumano.
“Hay que reformar la Constitución, el sistema electoral, los organismos de control y reducir el gasto político. Tucumán no puede seguir funcionando con estructuras agotadas”, afirmó.
Y dejó otra definición de alto impacto político. “Muchos políticos están escondidos dentro de sus oficinas mientras la gente la está pasando mal”, sostuvo.
Mi sueño es ser gobernador
En otro de los pasajes más políticos de la entrevista, Romano Norri dejó explícitas sus aspiraciones políticas.
“Mi sueño es ser gobernador de Tucumán, claro que sí, creo que es el de todo político”, admitió.
Sin embargo aclaró que entiende los tiempos políticos y que hoy trabaja en consolidar una construcción opositora amplia y generacional, y que quiere revalidar la banca en 2027.
“Estoy dando el primer paso de una escalera. Primero hay que construir equipos, tener propuestas y demostrar capacidad de gestión”, expresó.
El concejal también buscó diferenciarse de otros dirigentes políticos. “Yo camino los barrios, escucho a la gente y pongo la cara incluso en los momentos difíciles”, sostuvo.
Y cerró con una definición que sintetizó el tono político de toda la entrevista. “La gente no quiere resignarse a administrar la decadencia. Tucumán necesita volver a creer que puede crecer”, concluyó.