La reacción cubana fue inmediata. El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío denunció en la red X que “el esfuerzo anticubano en función de justificar sin excusa alguna una agresión militar contra Cuba se intensifica por hora, con acusaciones cada vez más inverosímiles”. Y agregó: “Estados Unidos es el país agresor. Cuba, el país agredido, amparado en el principio de legítima defensa”.
El informe se conoció pocos días después de la visita del director de la CIA, John Radcliffe, a La Habana, donde advirtió a las autoridades cubanas que no se involucraran en hostilidades. Según Axios, Radcliffe expresó que “Cuba ya no puede servir como plataforma para que adversarios impulsen agendas hostiles en nuestro hemisferio”.
En paralelo, Trump reiteró que la isla representa una “amenaza excepcional” para la seguridad nacional y medios estadounidenses informaron que se busca procesar judicialmente a Raúl Castro, hermano del fallecido líder cubano.
El presidente Miguel Díaz-Canel declaró en abril que Cuba está “lista para hacer frente a una agresión militar estadounidense”, mientras la defensa civil difundió guías para la población sobre cómo protegerse ante un eventual ataque.