El Ministerio de Defensa ruso denunció que el dron cayó a apenas diez metros de la sala del reactor y reportó otro ataque contra el taller de transporte de la planta, donde fueron destruidos seis autobuses y dos camiones. El director de Rosatom, Alexéi Lijachov, alertó: “Hemos dado un paso más hacia un incidente que, con gran probabilidad, afectará incluso a quienes viven muy lejos de las fronteras de Rusia y Ucrania”.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania rechazó las acusaciones y sostuvo que “no tiene lógica que Ucrania ataque su propia central nuclear situada en su territorio, que busca recuperar bajo control soberano”.
Riesgo permanente
La central de Zaporiyia, la más grande de Europa, fue capturada por las tropas rusas en los primeros días de la invasión en 2022. Desde entonces, Moscú y Kiev se acusan mutuamente de poner en riesgo una catástrofe nuclear con sus ataques.
El OIEA mantiene presencia permanente en el lugar y continúa monitoreando los niveles de radiación, mientras la comunidad internacional sigue con preocupación la escalada de incidentes en torno a la planta.
Este episodio refuerza la tensión en la guerra y reaviva el temor a un accidente nuclear de alcance global, en un conflicto donde la seguridad de las instalaciones atómicas se ha convertido en un punto crítico.
Puedes profundizar en el contexto de la central de Zaporiyia, el rol del OIEA o las acusaciones cruzadas entre Moscú y Kiev.