Concluida la primera vuelta, comienza ahora una nueva etapa en la carrera presidencial. Tanto De la Espriella como Cepeda deberán salir a disputar el respaldo de los votantes que apoyaron a otras fuerzas políticas y de aquellos ciudadanos que decidieron no concurrir a las urnas. Las alianzas, los acuerdos programáticos y los apoyos de dirigentes eliminados en la primera ronda podrían convertirse en factores decisivos para inclinar la balanza.
Las próximas semanas estarán marcadas por una campaña intensa, donde cada declaración, cada debate y cada movimiento político tendrá un peso determinante. Ninguno de los candidatos logró alcanzar el porcentaje necesario para consagrarse en primera vuelta y el margen observado entre ambos anticipa una definición abierta, incierta y cargada de tensión.
El 21 de junio, Colombia volverá a votar para elegir a su próximo presidente. Lo que estará en juego no será únicamente un cambio de gobierno, sino la dirección política, económica y social que adoptará una de las naciones más influyentes de América Latina. Tras una primera vuelta que confirmó la profunda polarización del país, el futuro quedó abierto y la decisión final será tomada por millones de colombianos en una elección que ya se perfila como histórica.