En la apertura del juicio, el abogado Juan Pablo Bello, defensor de Jorge Orlando Díaz, había adelantado que presentaría elementos para diferenciar la participación de su representado de la del círculo más cercano a Sosa.
Entre las evidencias mencionadas figuran decenas de llamadas telefónicas, cientos de mensajes, comunicaciones eliminadas, presuntos códigos utilizados en los intercambios y reuniones que habrían tenido lugar durante el 7 de enero.
Bello sostuvo que Díaz no integraba el grupo más cercano conformado por Érika, Sosa, Gordillo y Navarro Flores. De acuerdo con la postura de la defensa, su cliente había concurrido a la vivienda únicamente para realizar tareas laborales.