El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Cuba atraviesa una situación límite tras la interrupción del suministro de petróleo proveniente de Venezuela. “Cuba está muy cerca del colapso”, afirmó ante la prensa en Iowa, al referirse al impacto de la captura de Nicolás Maduro y la pérdida de asistencia energética para la isla.
Trump sostuvo que la economía cubana dependía en gran medida de los recursos venezolanos y destacó que esa ayuda ya no existe. En paralelo, subrayó la “presencia muy fuerte” de Estados Unidos en Venezuela, país al que definió como estratégico por sus reservas de crudo, y aseguró que la cooperación con el Ejecutivo venezolano traerá beneficios económicos para ambas naciones.
La reacción desde La Habana fue inmediata. El gobierno cubano calificó las declaraciones como una injerencia directa en los asuntos internos de Venezuela y advirtió sobre el riesgo de una escalada mayor. El presidente Miguel Díaz-Canel descartó cualquier negociación condicionada y afirmó que no habrá concesiones políticas frente a Washington.
En la misma línea, el canciller Bruno Rodríguez convocó a movilizaciones en la capital cubana como respuesta a lo que consideró un mensaje de hostilidad. “No aceptaremos presiones ni intimidaciones”, remarcó.
Las declaraciones cruzadas profundizaron la tensión entre ambos países, con Venezuela nuevamente en el centro del conflicto regional y el suministro energético como eje de disputa.