Para el equipo tucumano, el triunfo significa mucho más que tres puntos. Es un envión anímico clave que lo deja a tiro de los primeros ocho puestos de la Zona B y renueva la ilusión de pelear arriba. El equipo mostró solidez defensiva, dinámica en el mediocampo y una eficacia que había estado ausente en las fechas anteriores.
Del otro lado, el presente de Estudiantes es preocupante. El conjunto cordobés sumó su tercera derrota consecutiva, continúa sin ganar en el campeonato y permanece en el fondo de la tabla. Además, es el equipo más goleado del torneo, con nueve tantos en contra y apenas uno a favor, una estadística que refleja sus dificultades en ambas áreas.
La noche fue completamente albiceleste. Atlético ganó, gustó y goleó. Y lo hizo con autoridad, ante su gente y con una actuación que puede marcar un antes y un después en su campaña. El Decano despertó… y lo hizo a pura contundencia.