Uno de los ejes centrales de esa agenda es la deuda que la Nación mantiene con Tucumán. El gobernador confirmó que existen conversaciones avanzadas, aunque todavía sin formalización. Explicó que los montos reclamados corresponden a prestaciones de servicios, anticipos de obras nacionales ejecutadas por la Provincia y recursos que se dejaron de percibir en 2024 y 2025 como consecuencia de la caída del consumo y del IVA. “Son cifras millonarias que la provincia ha dejado de percibir”, sostuvo. Si bien reconoció que parte de esos fondos probablemente no se recuperen, aseguró que Tucumán aspira a cobrar lo que por ley le corresponde y confió en que el Gobierno nacional comenzará a saldar al menos parcialmente los compromisos pendientes.
En contraposición al panorama económico complejo, Jaldo destacó el desempeño turístico del fin de semana largo del 14 al 16 de febrero, que dejó un impacto estimado en 8 mil millones de pesos. Según datos oficiales, la provincia recibió 67 mil visitantes y alcanzó un 91% de ocupación hotelera en los principales destinos. El mandatario afirmó que Tucumán “vuelve a ser el eje del norte argentino en materia turística” y remarcó que el turismo es una política de Estado desde el inicio de su gestión. Atribuyó los resultados al trabajo conjunto con el sector privado, a la agenda de eventos masivos y a la inversión en infraestructura, como la mejora de la ruta provincial 307 y la recuperación del puente de Santa María, que fortalecieron la conectividad hacia los Valles Calchaquíes. También subrayó el refuerzo de los servicios de seguridad y salud en zonas turísticas para garantizar una experiencia segura a los visitantes.
De esta manera, en una misma jornada marcada por el debate sindical, la crisis industrial y las negociaciones financieras con la Nación, el gobernador delineó un mensaje que combinó cautela frente al conflicto, preocupación por el empleo, defensa del diálogo institucional y una apuesta estratégica al turismo como motor de desarrollo provincial