Sin lugar a las preguntas de los medios presentes, el dirigente cedió la palabra a sus compañeros de triunvirato.
Cristian Jerónimo confió en que “estábamos convencidos de que habría un gran acatamiento. La sociedad le acaba de dar un mensaje al gobierno y a esta política que oprime derechos y lleva a la pobreza al pueblo argentino”. La CGT, dijo, “ha demostrado que estuvo a la altura de las circunstancias y los intereses que representa”. Con todo, dijo, “no estamos dispuestos a entregar ninguna conquista. Acá no terminó nada, recién empieza el plan de acción de la CGT”.
El dirigente del vidrio también apunto a los gobernadores peronistas: “son cómplices de esta traición dándole el voto a este proyecto de reforma laboral regresivo y después le piden explicaciones a la CGT. Llegó la hora de una vez por todas de exponer a todos aquellos que se jactan y llegan a los cargos en las provincias y legislaturas y, a la hora de defender a los intereses del pueblo, le dan la espalda”.
Finalmente, señaló que “acá no hay ninguna extorsión. Queremos que le vaya bien a la Argentina y queremos ser parte de ese proceso virtuoso. No vamos a parar hasta que cambie el rumbo económico y político de este país”.
A horas de la votación la CGT tendrá que definir qué curso de acción asume en caso de que la norma llegue nuevamente a la cámara de Senadores. Lo coherente con el resultado contundente de la medida sería incrementar el poder de fuego con, por ejemplo, un paro de 36 horas con movilización. Veremos.