En el peor momento de la crisis económica, el endeudamiento familiar se convirtió en un fenómeno estructural en Argentina. Según un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), nueve de cada diez hogares recurren a tarjetas de crédito, bancos, financieras, préstamos informales o al fiado en comercios de cercanía, principalmente para comprar alimentos.
En diálogo con Tiempo Argentino, el director del organismo, Germán Romero, advirtió que la situación es de “total desamparo” y describió un escenario sin precedentes.
“La situación es absolutamente crítica. Hoy la gente toma deuda sabiendo que no va a poder pagar, solo para sobrevivir. Entró en un espiral de endeudamiento que no tiene salida, salvo el proceso judicial”, afirmó.
Romero explicó que el problema dejó de ser coyuntural y pasó a ser estructural: apenas el 8,3% de los hogares no tiene deudas, mientras el resto enfrenta distintos niveles de compromiso financiero que se profundizan mes a mes.
“Hasta mediados de 2025 había expectativas de poder pagar, pero este año se desplomaron. Hoy hay un 37% que cree que será muy difícil cumplir con sus deudas y un 19% que directamente no sabe cómo afrontarlas”, detalló.
El informe también advierte sobre el deterioro de las vías tradicionales de financiamiento. El crédito entre familiares y amigos se agota, las tarjetas derivan en procesos judiciales y el fiado —último recurso de muchos hogares— también comienza a colapsar por la creciente morosidad.
“Se está cerrando todo el circuito. El que no tiene tarjeta pasa al fiado, el fiado tiene mora, y después aparece la usura, que presta al 300% anual”, alertó Romero.
En Córdoba, el fiado se consolidó como una de las principales herramientas de consumo de alimentos, pero con un fuerte impacto negativo en el comercio de cercanía. Según el IETSE, presenta un 28% de morosidad y un 17,7% de incobrabilidad, en un contexto de caída de ventas del 8,1% en marzo.
A esto se suma el aumento de los costos operativos, la suba de servicios tras la quita de subsidios y la caída de la rentabilidad del sector, lo que profundiza la crisis de los pequeños comercios.
Consultado sobre el rol del sistema judicial, Romero fue crítico: “La Justicia es implacable. No hay contemplación social cuando la deuda entra en instancia judicial. Embargos y bloqueos se aplican sin considerar la situación de las familias”.
Finalmente, el economista advirtió que la inflación también refuerza el deterioro social. El IETSE estimó una suba del 3,3% en marzo, con fuerte impacto de alimentos y combustibles.
“Se está consolidando un piso inflacionario y los alimentos básicos siguen subiendo. Esto presiona aún más a los hogares”, señaló.
Sobre las políticas de control de precios, Romero consideró que las herramientas aplicadas en el pasado no lograron resultados sostenidos y remarcó la necesidad de revisar la estructura de costos concentrada en pocos actores.