La tensión entre el Gobierno y la prensa generó alarma en distintos sectores. En abril, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) publicó un informe titulado “Escalada de agresión a la prensa”, donde advirtió sobre la “gravedad institucional” de los discursos de odio contra periodistas. El monitoreo registró publicaciones que calificaban a comunicadores como “terroristas encubiertos”, “mercenarios de la desinformación” o “periodismo basura”.
Mientras Milei profundiza su enfrentamiento con los medios, Villarruel eligió enviar una señal distinta, reivindicando el papel del periodismo como pilar del sistema democrático y del funcionamiento institucional.