La disputa geopolítica en torno a Venezuela sumó un nuevo capítulo con la incautación de un buque petrolero ruso por parte de fuerzas estadounidenses, en una operación que incluyó una persecución de más de dos semanas a través del Atlántico. El navío, inicialmente identificado como Bella 1 y luego rebautizado Marinera, intentaba eludir el bloqueo naval dispuesto por Washington contra tanqueros sancionados.
El abordaje se concretó en el Atlántico Norte, tras el rastreo del USCGC Munro, en cumplimiento de una orden judicial emitida por un tribunal federal norteamericano. Según el comunicado oficial, la medida se enmarca en la Proclamación del presidente Donald Trump contra buques que, a juicio de Estados Unidos, amenazan la seguridad del hemisferio occidental. La acción fue ejecutada por el Departamento de Seguridad Nacional con apoyo del Departamento de Guerra, en lo que se describió como un operativo integral de defensa.
De acuerdo con el Wall Street Journal, el gobierno de Vladimir Putin había desplegado un submarino y otros recursos navales para escoltar al petrolero, que viajaba vacío hacia Venezuela. Moscú denunció que la atención de Estados Unidos y la OTAN sobre el buque fue “desproporcionada” respecto de su carácter pacífico.
El barco forma parte de una flota clandestina que transporta crudo para países como Venezuela, Rusia e Irán, incumpliendo las sanciones de Washington. El navío está bajo sanción desde 2024 por presuntos vínculos con Irán y Hezbolá.
La incautación se suma a otras dos realizadas en los últimos meses contra buques vinculados a la llamada “flota fantasma” que abastece al gobierno venezolano, en el marco de la presión internacional que se intensificó tras la captura del líder chavista Nicolás Maduro.
El episodio refuerza el clima de confrontación entre Estados Unidos y Rusia, en un tablero marcado por la disputa energética y las sanciones internacionales. La intercepción del Marinera se convierte en un símbolo de la escalada que rodea al bloqueo sobre Venezuela y de la creciente militarización en aguas del Atlántico.