Rusia y México aparecen como alternativas, pero con limitaciones: Moscú exige pagos en divisas y México apenas envía volúmenes reducidos, aunque se espera la llegada de un buque con 80.000 barriles.
La crisis energética provoca apagones masivos, paralización de sectores productivos y dificultades en la vida cotidiana. El presidente Miguel Díaz-Canel negó negociaciones con Washington y aseguró que los únicos contactos con Estados Unidos son técnicos en materia migratoria.
En este contexto, la revolución cubana atraviesa uno de sus momentos más difíciles, con una población que enfrenta largas esperas, precios desorbitados y un transporte público cada vez más limitado por la falta de combustible.